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Interviene Interpol en el caso del robo del bandoneón de Enrique Fasuolo

En la Argentina, se agrava la “guerra del cerdo” en contra de ancianos profetiza...

En la Argentina, se agrava la “guerra del cerdo” en contra de ancianos profetizada por Adolfo Bioy Casares y, como se dice habitualmente, ya no “hay códigos” en el mundo del hampa. El 25 de febrero, en pleno centro porteño, un delincuente de unos cuarenta años le robó al músico Enrique Fasuolo, de 84 años, el bandoneón Germania, de 1930, que lo acompañaba desde hacía décadas. “Fue a las dos de la tarde, en la avenida Corrientes 983 -dice a LA NACION Carlos Alberto Cuenca, discípulo y amigo de Fasuolo-. Tenía un arma y lo encañonó en el pecho mientras él estaba tocando. ‘Dame el bandoneón’, le dijo, así que sabía de qué estaba hablando. Usaba un pantalón gris y una camisa a cuadros y se escapó sin que nadie lo siguiera”.

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El delincuente, que esperó a que Fasuolo terminara de tocar para robarle, se llevó además el reloj de pulsera. “Difícil de desprender, así que tuvo ese tiempo, y se fue hacia el Obelisco”, dice. La policía porteña -gestión Waldo Wolff, desplazado días atrás por Jorge Macri- brilló por su ausencia. “Que te roben un instrumento como ese a las dos de la tarde en el Obelisco, en el ombligo de la ciudad, es de terror. Tanta ineptitud no es posible”, opina Cuenca. Paralizado, Fasuolo buscó a agentes de policía, pero no había.

Se hicieron dos denuncias, la primera, ese misma tarde, ante la Policía de la Ciudad, en la Comisaría Vecinal 1D, en Lavalle 451, y otra ante Interpol. Después del incidente, la salud de Fasuolo se vio muy afectada. “Hasta ahora no hemos tenido ninguna citación de la Justicia”, dice Cuenca, que espera que cuanto antes se soliciten las grabaciones de las cámaras y se impulse la investigación internacional. Se presume que existiría una banda de ladrones de bandoneones que comercializa los instrumentos en el exterior. “Estamos en el grupo de bandoneonistas y se sabe que hubo un aumento de robos de instrumentos”, señala Cuenca.

Fasuolo “está muy triste, cansado y duerme mucho; es tortuoso para él recordar la situación”, sigue su amigo. Comenzó a tocar el bandoneón a los diez años y el instrumento lo acompañaba hace 75 años. Vive en Barracas, cobra la jubilación mínima y lo que recauda en sus conciertos callejeros lo ayuda a sobrevivir. Como seña particular, el instrumento tiene un triángulo blanco en los vértices.

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Hasta ahora, ningún funcionario del Ministerio de Cultura porteño, a cargo de Gabriela Ricardes, se comunicó con Fasuolo. En cambio, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, enterado de que se hizo una colecta para ayudar al músico, mostró interés en el caso y pidió a su equipo que se comunicara con Cuenca porque quería conversar con el músico. El funcionario ahora está en Madrid, acompañando a la delegación argentina en la feria de arte ARCO; a su regreso, se espera que active algún tipo de auxilio.

Después del robo, Fasuolo sigue tocando, con un bandoneón prestado, en el circuito de la avenida Corrientes, en los subtes y, los domingos, en alguna de las esquinas de San Telmo. De ahora en más va acompañado.

“Acá no se rinde nadie; por el contrario, haremos más por vencer al mal. El bien siempre triunfa”, concluye Cuenca, que compartió un video del maestro Fasuolo en el que este agradece a la gente su apoyo. “Muchas gracias a todas las personas que se han solidarizado con nosotros -dice Fasuolo-. Estamos buscando el bandoneón y esperando que lo devuelvan”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/interviene-interpol-en-el-caso-del-robo-del-bandoneon-de-enrique-fasuolo-nid07032025/

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